Las empresas españolas soportan una carga fiscal del 58% frente al 41% de la Unión Europea

Artículo publicado en El Mundo.
Incluye impuestos sobre beneficios, cotizaciones de sus empleados e impuestos indirectos.
Aboga por reformar los ‘obsoletos’ sistemas impositivos en un mundo globalizado.
Propone sustituir los impuestos directos por indirectos en esta evolución fiscal

La carga tributaria de las empresas españolas, un 58,65% con la suma de los impuestos sobre beneficios, cotizaciones de sus empleados e impuestos indirectos, como el IVA, es muy superior al 41,1% que paga la media de la Unión Europea más la Asociación Europea de Libre Comercio, que integran Islandia, Suiza, Noruega y Liechtenstein, según el informe “Pagando impuestos 2014” de PwC y el Banco Mundial.

Este informe basa su estudio en el año 2012. La consultora constata que el aumento de la carga fiscal frente a períodos anteriores se debe, en gran parte, al efecto de la supresión del régimen fiscal de libertad de amortización para las inversiones en activos fijos nuevos que, por primera vez, se refleja en el estudio, junto a otras medidas de corte recaudatorio que se han venido aprobando en el mismo período.

Aún así, la consultora recuerda que el documento se refiere a 2012, uno de los años de más ajustes tributarios, por lo que no recoge algunas medidas fiscales que podría mejorar los resultados de la edición del próximo año, como las incorporadas en la reciente Ley de Apoyo a los Emprendedores.

A pesar de la carga fiscal, el mismo informe afirma que el tiempo que emplean las empresas para cumplir con Hacienda y el número de pagos que deben efectuar (167 horas y 8 pagos) está por debajo de la media europea.

Impuestos obsoletos en un mundo globalizado

En cualquier caso, el estudio asegura que los regímenes tributarios de todo el mundo se han quedado “obsoletos” y requieren una “profunda reforma” que les permita dar respuesta a las exigencias de una economía distinta y globalizada. De heco, recuerda que muchos de los sistemas vigentes fueron concebidos en el marco del intercambio de productos físicos, fabricados y comercializados en unas fronteras determinadas. “Unas circunstancias que han cambiado radicalmente”, señala.

Según el estudio, los nuevos sistemas tributarios que nazcan de la reforma deberán tener en cuenta las necesidades y las exigencias de los distintos grupos de interés: empresas, inversores, consumidores, clientes, medios de comunicación, sociedad civil y gobiernos.

PwC reconoce que poner al día los regímenes fiscales no será un proceso sencillo, pero asegura que no hacer nada “no es una opción”. “Existe el peligro de que si no acometemos una reforma global de nuestros sistemas tributarios, cada uno de los países, unilateralmente, tome medidas que pueden llevar, entre otras, a situaciones de doble imposición o de no imposición, competencia fiscal, etc”, advierte.

En este contexto, el estudio se refiere a la sustitución progresiva de impuestos directos por indirectos, el aumento de la base de tributación de las empresas a cambio de rebajar el Impuesto de Sociedades y al incremento de la colaboración entre los estados en la lucha contra el fraude fiscal para mejorar la gestión y administración de los impuestos.

Asimismo, PwC cree necesaria una reflexión sobre la estructura de ciertos impuestos para mejorar la competitividad, ganar simplicidad en los sistemas y combatir eficazmente el fraude.

Norteamérica funciona

Sobre Norteamérica, el informe recuerda que la región cuenta con tres sistemas fiscales muy distintos (Canadá, EEUU y México), aunque todos destacan por el buen uso del pago electrónico, lo que redunda en buenos resultados a efectos de este informe. En Europa, en cambio, destaca la importancia de las cotizaciones a la Seguridad Social y unos impuestos más altos, aunque la simplificación en el cumplimiento de obligaciones formales es también notable.

En los últimos nueve años, Asia Central y Europa del Este ha protagonizado las mayores reformas fiscales. Las economías de esta región son las que más han conseguido reducir tanto el tiempo que necesitan las compañías para cumplir con Hacienda (220 horas) como el número de pagos (25,1). Además, después de Oriente Medio, son los países en donde la carga tributaria de las empresas ha caído más, un 15,7%.

En Asia Pacífico, los impuestos sobre los beneficios empresariales son el componente con mayor peso en la carga tributaria de las compañías. Aunque las cotizaciones a la seguridad social han aumentado, todavía son poco relevantes entre los impuestos que pagan las empresas. Finalmente, África destaca como una región donde las compañías tienen una carga tributaria alta y donde las empresas hacen un uso más escaso de los medios electrónicos de pago de impuestos.