La reforma fiscal apenas ayudará a las pymes a bajar su endeudamiento

Artículo publicado en el diario El Economista

El Ministerio de Hacienda quiere cambiar, con su reforma del Impuesto de Sociedades, el viejo hábito de las empresas españolas de financiarse con recursos ajenos (es decir, endeudándose con créditos) y que recurran a una forma de crecimiento más sana, basada en los fondos propios.

Con todo, los cambios normativos, que pasan, entre otras medidas, por la limitación de las deducciones en el impuesto por gastos financieros, cogen a los principales protagonistas del tejido empresarial del país, las pymes, en el peor momento, tal y como exponen a elEconomista los principales representantes del sector.

El Gobierno, está decidido a estimular a las pymes a que lo hagan de alguna manera, a través de dos nuevos acicates fiscales y, de paso, compensarlas por una rebaja del tipo efectivo del impuesto que se ha olvidado de ellas, dado que aquél pasará del 30 al 25 por ciento, es decir, se generalizará el gravamen que ya se aplica a las pequeñas y medianas y estas últimas se quedan como están.

Así, con la reforma nacerán dos vías para que la pyme tenga una tributación inferior a esos 25 puntos porcentuales, al tiempo que generan recursos. La primera pasa por crear una reserva de capitalización, donde se puede aparcar hasta un 10 por ciento de los beneficios de la empresa (siempre suponiendo que los haya). Además, a través de la reserva de nivelación, se permite que parte de esos beneficios no repartidos se reinviertan en recursos propios con una deducción fiscal extra.

La idea es buena, según ponen de manifiesto a este diario fuentes de Cepyme; ahora bien, “es insuficiente” para fomentar una verdadera capitalización. La razón es la anteriormente aducida: la empresa, por lo general, se encuentra contra la pared y desviar recursos para constituir esa reserva de nivelación “tiene un elevadísimo coste de oportunidad”. Es decir, supone mucho esfuerzo acumular remanentes en momentos como los actuales “por la situación actual del balance de las pymes y sus necesidades de financiación del circulante”.

Es más, ciertas disposiciones de la reforma parecen discurrir manifiestamente “en contra” del propósito de desincentivar el endeudamiento, como es la eliminación del importe de los intereses de préstamos participativos otorgados por entidades que formen parte del mismo grupo de sociedades.

El plan de acción de Hacienda parece hecho pensando en las grandes empresas, de acuerdo con el profesor universitario de Finanzas Juan Fernando Robles. A juicio de Robles,”hay que asumir que una apuesta decidida por el desapalancamiento de la pyme tiene que recurrir a medidas más decididas, del estilo de quitas de deuda reales o también moratorias”. Como en los casos anteriores, Robles llama la atención sobre el hecho de que “la capacidad de inversión de la pyme está muy tocada” y que solamente las grandes tienen algo de margen de maniobra desde este punto de vista.

Con todo, es posible que tampoco las mayores obtengan demasiados beneficios de este aspecto de la reforma fiscal y, por ello, desde CEOE se muestran contrarios a limitar las deducciones por gastos financieros y demandan “reducciones de la base imponible” que tengan en cuenta el aumento de fondos propios.