Caos en la declaración del IVA

Entra en vigor la obligación de declarar el IVA telemáticamente y con ella las quejas, colas y colapso telefónico en las administraciones ante el fin de plazo del día 30.
Artículo de Francisco Núñez publicado en el diario El Mundo

La Administración sigue jugando en sus relaciones con los contribuyentes en otra división distinta a la realidad de la economía real. Hasta ahora, las autoliquidaciones y declaraciones del IVA podían presentarse por vía telemática de forma voluntaria o por papel. Para ello se contaba con la ayuda directa de los servicios de la Agencia Tributaria. Pero, a partir de este mes, Hacienda ha impuesto la obligación de que las declaraciones sólo se pueden tramitar por internet tras eliminar la posibilidad de hacerlo por los métodos tradicionales del impreso de papel.Todo esto obliga a los autónomos, comerciantes individuales, profesionales y todas aquellas personas que facturan cualquier actividad, incluyendo a los arrendadores de los locales comerciales, a presentar una declaración ‘on line’ cuando en muchos casos no conocen las nuevas tecnologías, no tienen ordenador o éste no dispone de la configuración o los programas adecuados para descargar el modelo de declaración de la página web de la Agencia Tributaria. Es más, lo más probable es que este colectivo no sepa rellenar las casillas correspondientes.

En concreto, el día 30 finaliza el plazo para presentar la declaración anual de IVA (Modelo 390) y, aunque en Hacienda se sostiene que se están ampliando los servicios de información, abundan las quejas y colas en las administraciones mientras el servicio telefónico (un 901 de gasto compartido que no entra siquiera en la tarifa plana) sufre severas demoras o largas esperas. Por si fuera poco, el servicio de información sólo es dispensado por las mañanas, el horario habitual, mientras que el telefónico sólo se presta hasta las siete de la tarde y nunca en días festivos a pesar de la novedad de esta obligación.

Aunque Hacienda envió cartas informativas, hacer la declaración telemática exige ciertos conocimientos técnicos que no están al alcance de muchos de estos contribuyentes. Además del pequeño autónomo, los más afectados son los propietarios de locales comerciales, y hay 3,5 millones, ya que suelen tener una edad avanzada. Por tanto, deben acudir a un familiar, un asesor fiscal o una gestoría que, según fuentes del sector, cobra entre 50 y 100 euros por cada una de las declaraciones que tienen que presentar. Y por el IVA , salen cinco en cada ejercicio (cuatro trimestrales y una anual). Antes, como dice uno de los afectados, «sólo tenía que ir a Hacienda y los funcionarios me hacían la declaración o me decían cómo rellenar el papel».

Los trámites previos tampoco son sencillos. Primero hay que registrase en la página web con un Código Seguro de Verificación que figura en la carta que se supone debe haber recibido el contribuyentes por parte de Hacienda. Con este número se puede obtener un PIN provisional de 24 horas facilitando un teléfono móvil (la mayor parte de las personas mayores tienen problemas con su manejo) y una serie de datos como, por ejemplo, el nuevo IBAN que identifica la antigua cuenta corriente. El problema, entre otros, es que Hacienda tiene rellenados varios campos de este IBAN y cuesta entender cuáles son los números que hay que poner del cuarto y sexto bloque. Tras ello, hay que bajarse el programa (hay dos en la web) y, una vez cumplimentados los datos en el ordenador, hay que mandar la declaración por vía telemática mediante la generación de un PDF. Pero, a veces, el sistema informático queda bloqueado o no llega el envío a la Agencia. Es más, también hay que enviar un SMS para confirmar todo el proceso a través del móvil con el número de justificante. Y el lío sigue cuando el teléfono móvil de Hacienda facilitado suele reenviar un mensaje advirtiendo que se ha producido un error. «Ha habido problemas, pero estamos arreglándolos», decía ayer a este diario una operadora en un 901 tras 15 minutos de espera.

Esta presentación es, sin embargo, obligatoria. De no hacerse, cabe la posibilidad de una sanción de hasta 1.500 euros.

¿Qué gana Hacienda con esta declaración ‘on line’? Primero, dispone antes del dinero porque exige la domiciliación bancaria. Así, los bancos no disponen de ese efectivo durante unos días hasta su ingreso. Segundo, no dedicará más personal a grabar los datos, que llegarán con menos errores porque no se hacen con bolígrafo.

Además, obtendrá un conocimiento inmediato de los datos y aumentará el control ya que sabrá antes quien no cumple y le aplicará los procedimientos sancionadores. Pero será a costa del bolsillo del contribuyente.